Cumplir con las exigencias del trabajo: lo que se necesita para que los medicamentos sigan llegando a entornos frágiles.
Cumplir con las exigencias del trabajo: lo que se necesita para que los medicamentos sigan llegando a entornos frágiles.

Addis Abeba, Etiopía—28 de abril de 2026—En Etiopía, hacer llegar los medicamentos a quienes los necesitan ya no es solo una cuestión de adquisición y programación de entregas. En las zonas del país afectadas por el conflicto, la escasez de combustible y la interrupción de las rutas de transporte, se pone a prueba a diario la capacidad del sistema de salud para seguir funcionando.
En Amhara y Tigray, este sistema se encuentra bajo una presión constante. Las carreteras son intermitentemente intransitables. La escasez de combustible limita la distribución. Los centros de salud sufren retrasos en el reabastecimiento, desabastecimiento y una creciente demanda por parte de las comunidades afectadas por el desplazamiento y la inseguridad. Sin embargo, los medicamentos esenciales deben seguir llegando, y los pacientes siguen necesitando atención médica.
La cadena de suministro nacional de Etiopía, liderada por el Servicio Etíope de Suministro Farmacéutico (EPSS), sigue siendo fundamental para este esfuerzo. En Amhara, donde más del 95 % de los centros de salud se ven afectados por el conflicto, las restricciones de acceso han reducido drásticamente la cobertura de los servicios de salud habituales. Desde centros como Bahir Dar, los productos básicos siguen llegando a cientos de centros, incluidos los que atienden a poblaciones desplazadas y hospitales con alta demanda.
“Garantizar el acceso ininterrumpido a productos sanitarios esenciales es fundamental para mantener los servicios que salvan vidas”.
Un representante del Departamento de Estado de los Estados Unidos
Lo que mantiene el sistema en funcionamiento no es una intervención aislada, sino una combinación de una sólida coordinación entre el gobierno y sus socios, en particular a través de la Oficina Regional de Salud de Amhara, junto con flexibilidad operativa y fortalecimiento del sistema a largo plazo. Este trabajo cuenta con el apoyo parcial del Programa de Fortalecimiento de la Cadena de Suministro (SCS, por sus siglas en inglés), financiado por el Gobierno de los Estados Unidos y liderado por Management Sciences for Health. El proyecto apoya la entrega de última milla y el transporte de emergencia mediante logística de terceros, monitoreo de existencias en tiempo real y adquisición de productos básicos financiada por el Gobierno de los Estados Unidos, al tiempo que fortalece las funciones centrales del sistema en materia de pronóstico, adquisiciones, almacenamiento y uso de datos.
En Tigray, las consecuencias de la interrupción —y la importancia de estas inversiones— son aún más evidentes. En el centro de distribución de Mekelle, las prolongadas demoras en el reabastecimiento, sumadas a la escasez de combustible, han provocado el desabastecimiento de medicamentos esenciales. Al mismo tiempo, las limitaciones de combustible han restringido la capacidad de distribuir los suministros disponibles a los centros de salud. En el Hospital Especializado Integral de Ayder, el personal sanitario de primera línea informa de la escasez de antibióticos y otros suministros esenciales, lo que afecta directamente a la atención médica habitual.
“Garantizar el acceso ininterrumpido a productos sanitarios esenciales es fundamental para mantener los servicios que salvan vidas”, señaló un representante del Departamento de Estado de Estados Unidos durante una reciente visita a la región.

Apenas unos días después, ese desafío se hizo realidad. Siete camiones cargados con medicamentos esenciales, incluidos tratamientos para el VIH, la tuberculosis, la malaria y la salud materno-infantil, estaban listos para ser enviados a Mekelle y Shire, pero no podían partir. La escasez de combustible en toda Etiopía, provocada por las perturbaciones en los mercados mundiales de combustible vinculadas al conflicto en curso en Oriente Medio, amenazaba con paralizar la operación.
Lo que siguió fue una respuesta coordinada a nivel de todo el sistema: movilización de proveedores logísticos externos, obtención de aprobaciones gubernamentales, negociación del acceso al combustible en múltiples niveles administrativos y colaboración directa con las autoridades locales y las estaciones de servicio. Tras más de una semana de coordinación, los camiones se pusieron en marcha.
A mediados de abril, se habían entregado 280 toneladas métricas de productos básicos para salvar vidas, valorados en más de 449 millones de birr etíopes (aproximadamente 2.8 millones de dólares), que ahora se están distribuyendo a los centros de salud, a pesar de que el acceso al combustible sigue siendo un desafío.
Así es como se manifiesta la resiliencia en la práctica: no solo absorber las crisis, sino también mantener la continuidad de la prestación de servicios bajo un estrés acumulado, conflictos, interrupciones en el suministro y volatilidad del mercado global.

El 21 de abril de 2026, el embajador de Estados Unidos en Etiopía, Ervin Jose Massinga, visitó el centro de distribución de EPSS en Bahir Dar junto con líderes regionales para observar estas operaciones. La visita puso de relieve tanto los resultados de la inversión sostenida —mayor capacidad de almacenamiento, sistemas logísticos fortalecidos y mayor capacitación de la fuerza laboral— como las limitaciones que aún persisten, incluyendo la inseguridad, la escasez de combustible, los desafíos de infraestructura y la necesidad constante de avanzar en la madurez de la cadena de suministro. Durante la visita, el embajador y Su Excelencia Arega Kebede, presidente del estado regional de Amhara, reafirmaron su compromiso de garantizar el acceso continuo a productos sanitarios vitales y de priorizar el acceso al combustible para las operaciones de la cadena de suministro.
Para quienes trabajan dentro del sistema, estas limitaciones no son temporales. Son características estructurales de operar en entornos frágiles.
La experiencia de Etiopía subraya una lección más amplia para la salud mundial: las cadenas de suministro no son una función secundaria, sino un factor determinante para que los sistemas de salud puedan ofrecer resultados. En contextos frágiles y afectados por conflictos, las inversiones que combinan el apoyo operativo inmediato con el fortalecimiento del sistema a largo plazo son las que hacen posible la continuidad.
La capacidad de adaptación —de modificar los modelos de entrega, movilizar logística alternativa, mantener la visibilidad del inventario y coordinar entre los distintos actores— no es casual. Es algo que se construye.
En conjunto, estos esfuerzos demuestran cómo las cadenas de suministro resilientes y bien coordinadas pueden ofrecer algo más que productos básicos: garantizan el acceso a la atención médica, apoyan a los trabajadores sanitarios de primera línea y ayudan a proteger a las comunidades en tiempos de crisis.