Apoyando a las madres durante los primeros 1,000 días en Guatemala: Una conversación con Maude Lausana Tzapin, asesora de nutrición del proyecto Utz’ Na’n de MSH

Apoyando a las madres durante los primeros 1,000 días en Guatemala: Una conversación con Maude Lausana Tzapin, asesora de nutrición del proyecto Utz’ Na’n de MSH

En el altiplano occidental de Guatemala, las mujeres Indígenas enfrentan riesgos significativamente más altos durante el embarazo y el parto, moldeados por la pobreza, las barreras culturales y lingüísticas, la discriminación, y el acceso limitado a atención de calidad.

A través del proyecto Madres y Bebés Saludables en Guatemala, conocido localmente como Utz’ Na’n, Management Sciences for Health (MSH) trabaja en alianza con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) y con las comunidades locales para fortalecer los servicios de salud materno-infantil y ampliar la atención con pertinencia cultural.

Un elemento clave de este trabajo es un modelo de atención grupal, en el que las madres se reúnen regularmente con trabajadores de salud y parteras tradicionales, o comadronas, para aprender, hacer preguntas, y apoyarse mutuamente durante el embarazo y la primera infancia. Este enfoque se está ampliando ahora para acompañar a las familias durante los primeros 1,000 días, desde el embarazo hasta el segundo cumpleaños del niño: una ventana crítica para el crecimiento y desarrollo infantil, con un enfoque especial en la nutrición.

Maude Tzapin Chan, Nutricionista licenciada

Conversamos con Maude Lausana Tzapin, nutricionista colegiada y asesora de nutrición de MSH en el proyecto Utz’ Na’n, sobre lo que observa en las comunidades y lo que se necesita para apoyar a madres y bebés durante este período tan importante.

¿Por qué es tan importante la continuidad entre los grupos de atención prenatal y los grupos de madres saludables?

Las mamás que vienen de los grupos de atención prenatal ya confían en la metodología. Saben cómo funcionan las sesiones y se sienten cómodas compartiendo sus experiencias. Esa confianza se contagia en el grupo.

Recuerdo haber conocido a una señora en la comunidad de Xecol en Cajolá, que había participado en las sesiones del grupo de atención prenatal. En la primera reunión del grupo de nutrición para madres saludables a la que asistió después de dar a luz, compartió que lo que aprendió sobre las señales de peligro en recién nacidos en el grupo prenatal le salvó la vida a su hijo.

Su bebé desarrolló dificultad para respirar y, porque ella reconoció los síntomas, lo llevó al hospital de inmediato. Estuvo internado una semana, pero sobrevivió.

Cuando compartió esa historia, se podía ver cómo las otras mamás escuchaban de manera diferente. Ella se convirtió en lo que yo llamaría una “madre modelo”: alguien que ha vivido el proceso y lleva esa experiencia de vuelta a la comunidad.

Las demás mamás ven en ella algo que le ayudó y quieren lo mismo. Ese efecto multiplicador es lo que se ve cuando el cambio de comportamiento es real y duradero.

¿Cómo funciona el modelo de atención grupal en Guatemala?

El modelo de atención prenatal grupal fue desarrollado y probado por primera vez por MSH en Uganda y Kenia, donde aumentó significativamente el número de mujeres que completaban cuatro o más controles prenatales.

En Guatemala, trabajamos con el MSPAS para adaptar el enfoque al contexto del altiplano occidental.

Las sesiones incluyen a las comadronas tradicionales e incorporan consejería en nutrición y cuidado del recién nacido, además de sesiones sobre cómo tener un embarazo seguro y saludable. En cinco meses, la participación en las sesiones grupales de atención prenatal aumentó un 250%. Los resultados fueron tan sólidos que el MSPAS incorporó la metodología en las Normas Integradas de Atención en Salud revisadas para el período 2023-2028.

Las sesiones crean un espacio para que las mamás puedan hacer preguntas, compartir experiencias y aprender unas de otras. Y algo muy importante: están alineadas con lo que el Ministerio de Salud ya está impulsando.

No estamos introduciendo algo ajeno al sistema, sino dándoles a los trabajadores de salud una herramienta para hacer mejor su trabajo.

¿Cómo está apoyando ahora el modelo a las madres durante los primeros 1,000 días?

Two women lead a group of children playing a game outdoors.
Dos miembros del personal dirigen un juego infantil al aire libre mientras sus madres asisten a una sesión de atención prenatal.

Los primeros 1,000 días, desde el embarazo hasta el segundo cumpleaños del niño, son fundamentales para su desarrollo. Guatemala lleva muchos años priorizando este período a nivel nacional.

Los grupos de atención prenatal acompañan el embarazo. Ahora, con los grupos de madres saludables, estamos extendiendo esa misma metodología grupal al período postnatal, para madres con niños menores de dos años.

La estructura es similar, pero los temas evolucionan. Las mamás aprenden sobre lactancia materna, alimentación complementaria, nutrición, planificación familiar, agua y saneamiento en el hogar, y salud mental materna.

Una de las fortalezas del enfoque es la continuidad: las mamás que participaron en los grupos prenatales ya conocen la metodología y confían en ella.

También estamos aprendiendo y adaptándonos. Como los niños pequeños asisten a las sesiones, el personal ahora organiza espacios separados con música y juegos para que las mamás puedan concentrarse. Es un detalle pequeño, pero marca una gran diferencia.

¿Qué observa en las comunidades donde trabaja?

En muchas comunidades, las mujeres todavía necesitan pedir permiso para acudir a un servicio de salud, ya sea al esposo, o a veces, a la suegra. En las zonas más alejadas, muchas mujeres hablan solo su idioma materno, no español, lo que puede hacer que un centro de salud se sienta inaccesible, incluso poco acogedor.

La inseguridad alimentaria también es un desafío importante. Los cambios climáticos, como lluvias tardías, inundaciones, y hasta heladas, pueden afectar los ciclos de siembra. Pero más allá de tener tierra para cultivar, muchas familias necesitan apoyo para entender qué alimentos son más importantes para las madres y los niños pequeños, y cómo prepararlos adecuadamente con los recursos que tienen.

Cuando visito los grupos, me gusta llegar temprano. El primer paso de la metodología es crear un ambiente acogedor, así que con frecuencia ayudo al personal a preparar el espacio. Luego observo la sesión, liderada por los facilitadores locales que hemos capacitado como parte del proyecto Utz’ Na’n, y después reflexionamos juntos: ¿cómo estuvo?, ¿cómo respondieron las mamás?, ¿qué podemos fortalecer?

Lo que más veo es disposición. De parte de los trabajadores de salud, de los coordinadores departamentales y de las propias mamás.

La gente vio cuánto ayudó la metodología con las embarazadas y quiere continuar con este nuevo grupo.

¿Qué espera lograr con este enfoque a medida que crece?

Lo que espero es que lo que estamos piloteando ahora se convierta en parte de cómo se brinda atención en toda Guatemala. Todas las madres, en todas las comunidades, deberían tener acceso a este tipo de acompañamiento durante los primeros 1,000 días, desde el embarazo hasta la primera infancia.

Lo que más me motiva es escuchar a las mamás decir: “Puedo ver la diferencia entre mi hijo antes y mi hijo ahora.”

Ese es el objetivo: no solo conocimiento, sino un cambio real y duradero para las madres y los bebés.

 Maude Lausana Tzapin