Conversamos con Maude Lausana Tzapin, nutricionista colegiada y asesora de nutrición de MSH en el proyecto Utz’ Na’n, sobre lo que observa en las comunidades y lo que se necesita para apoyar a madres y bebés durante este período tan importante.
¿Por qué es tan importante la continuidad entre los grupos de atención prenatal y los grupos de madres saludables?
Las mamás que vienen de los grupos de atención prenatal ya confían en la metodología. Saben cómo funcionan las sesiones y se sienten cómodas compartiendo sus experiencias. Esa confianza se contagia en el grupo.
Recuerdo haber conocido a una señora en la comunidad de Xecol en Cajolá, que había participado en las sesiones del grupo de atención prenatal. En la primera reunión del grupo de nutrición para madres saludables a la que asistió después de dar a luz, compartió que lo que aprendió sobre las señales de peligro en recién nacidos en el grupo prenatal le salvó la vida a su hijo.
Su bebé desarrolló dificultad para respirar y, porque ella reconoció los síntomas, lo llevó al hospital de inmediato. Estuvo internado una semana, pero sobrevivió.
Cuando compartió esa historia, se podía ver cómo las otras mamás escuchaban de manera diferente. Ella se convirtió en lo que yo llamaría una “madre modelo”: alguien que ha vivido el proceso y lleva esa experiencia de vuelta a la comunidad.
Las demás mamás ven en ella algo que le ayudó y quieren lo mismo. Ese efecto multiplicador es lo que se ve cuando el cambio de comportamiento es real y duradero.
¿Cómo funciona el modelo de atención grupal en Guatemala?
En cinco meses, la participación en las sesiones grupales de atención prenatal aumentó un 250%. Los resultados fueron tan sólidos que el MSPAS incorporó la metodología en las Normas Integradas de Atención en Salud revisadas para el período 2023-2028.
¿Cómo está apoyando ahora el modelo a las madres durante los primeros 1,000 días?
Los primeros 1,000 días, desde el embarazo hasta el segundo cumpleaños del niño, son fundamentales para su desarrollo. Guatemala lleva muchos años priorizando este período a nivel nacional.
Los grupos de atención prenatal acompañan el embarazo. Ahora, con los grupos de madres saludables, estamos extendiendo esa misma metodología grupal al período postnatal, para madres con niños menores de dos años.
La estructura es similar, pero los temas evolucionan. Las mamás aprenden sobre lactancia materna, alimentación complementaria, nutrición, planificación familiar, agua y saneamiento en el hogar, y salud mental materna.
Una de las fortalezas del enfoque es la continuidad: las mamás que participaron en los grupos prenatales ya conocen la metodología y confían en ella.
También estamos aprendiendo y adaptándonos. Como los niños pequeños asisten a las sesiones, el personal ahora organiza espacios separados con música y juegos para que las mamás puedan concentrarse. Es un detalle pequeño, pero marca una gran diferencia.
¿Qué observa en las comunidades donde trabaja?
¿Qué espera lograr con este enfoque a medida que crece?
Lo que espero es que lo que estamos piloteando ahora se convierta en parte de cómo se brinda atención en toda Guatemala. Todas las madres, en todas las comunidades, deberían tener acceso a este tipo de acompañamiento durante los primeros 1,000 días, desde el embarazo hasta la primera infancia.
Maude Lausana Tzapin
